Mente femenina

Nosotras sabemos a qué nos referimos con mente femenina, nuestra forma de pensar, compleja, rebuscada y constante que, al ser comparada con la mente masculina encontramos que esta es de carácter simple y lineal-causal. A lo largo de este artículo se intentará describir las características de “nuestra mente femenina” y la masculina a modo de comparación.

Bueno hombres, les tenemos la información científica de que efectivamente nuestra mente es más compleja, según una investigación realizada por un equipo de científicos del Colegio de Medicina de Pensilvania, Estados Unidos.

Sin embargo, el supuesto predominio mental del varón no es más que una fantasía patriarcal. La antropología, la psicología y la neurología están de acuerdo en señalar que las mentes masculinas y femeninas son distintas (que cada género posee una manera particular de organizar y procesar la información, pero ninguna supera a la otra). Se trata de dos estilos de procesamiento, dos maneras de pensar, que de ninguna manera son irreconciliables.

Las mujeres pensamos en forma más global, más flexibles (menos rígidas y dispuestas a tener en cuanta la excepción a la regla), más intuitivas e imaginativas a la hora de buscar soluciones, y preferimos hacer planes a más largo plazo. A veces nos cuesta tomarnos una cosa a la vez, ya que podemos manejar varias problemáticas al mismo tiempo.

Los hombres son más atentos, les cuesta suspender lo que están haciendo, esperan resultados rápidos, piensan de manera más lineal y causal, y prefieren avanzar gradualmente en el logro de los objetivos (análisis por pasos). A veces les cuesta integrar información dispersa.

En conclusión, nuestra mente funciona con base a un pensamiento en red donde la información es permanentemente totalizada, la mente masculina es concreta e hiperconcentrada. No estamos intentando establecer cuál es “mejor”, porque no habría necesidad de hacerlo, no se trata de competir, sino de convivir y que cada género pueda comprender mejor al sexo opuesto para lograr una mayor comunicación y superar la “diferencia” existente como la que establece el libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”.